Se cumple este año el cuarto centenario del nacimiento del genial creador francés Molière.

Aunque ha pasado a la historia con el sobrenombre de Molière, nos referimos a Jean-Baptiste Poquelin, hijo del tapicero del rey, por lo cual cambió su nombre en una época en la que lo de ser artista no estaba bien visto.

¿Quién fue Molière?

Actor, dramaturgo, empresario y director, considerado el mejor escritor en lengua francesa y uno de los más importantes del mundo, a Moliére le debemos la entrada del teatro en otra nueva dimensión, en la creación de tipos que han pervivido a su autor, como el genial avaro o el misántropo.

Pero además supo reaccionar al teatro de la época, mirar con ojos críticos lo que ocurría en la escena y llevar a las tablas la sátira de la sociedad que le había tocado vivir, de ahí por ejemplo su crítica voraz hacia los médicos ignorantes, hacia los falsos sabios, y hacia los pretenciosos e hipócritas.

La crítica de Molière

Los sectores criticados por las comedias de Moliére mostraron a veces su descontento, tanto es así que en el estreno de algunas de sus obras, esta crítica subió de tono. Así ocurrió con “El tartufo” en 1664, dado que el personaje protagonista, a quien criticaba, vestía con indumentaria eclesiástica. El autor se vio obligado a remodelar la obra, pero fue de nuevo prohibida en 1667 por la policía de París, hasta que volvió a remodelarla, concluyendo con una crítica algo más sutil en 1669.

La crítica de Molière - Scena Málaga

Su escritura

La escritura de Moliére es mordaz y se descubren en ella los elementos cómicos y los “tics” de la antigua farsa: disfraces, bofetadas, bastonazos, persecuciones, letanías, entradas inoportunas… para caricaturizar a los personajes, pero sobre todo para divertir.

Obras más conocidas de Molière

Sus obras son sobradamente conocidas, siendo las más reconocidas:

  • “Tartufo”.
  • “El médico a palos”.
  • “Las preciosas ridículas”.
  • “El enfermo imaginario”.
  • “El avaro”.
  • “El misántropo”.

La muerte y el sepulcro de Molière

En su lecho de muerte, en 1673, no abjuró de su profesión de actor, por lo que su esposa no encontró sacerdote que quisiese darle la extremaunción, esto nos da una idea de la categoría social a la que se veían relegados los que se dedicaban al teatro. Las leyes francesas, además, tenían prohibido que los actores fuesen enterrados en suelo sagrado de un cementerio, aun así, el rey hizo una excepción y colocaron su cuerpo en la zona del camposanto destinada a los niños no bautizados, pero debió de hacerse de noche, y sin acompañamiento.

La muerte y el sepulcro de Molière - Scena Málaga

Su relación con el color amarillo

A Molière además le debemos una de las anécdotas que aún hoy en día perviven en el imaginario escénico: que el color amarillo es nefasto para los actores, se lo debemos al autor francés. En una de sus representaciones de “El enfermo imaginario”, en la que vestía de ese color, se sintió indispuesto, muriendo pocas horas más tarde, de ahí que todavía algunos actores o actrices eviten el vestir de ese tono cuando se suben al escenario.

Tradición o superstición, pero aún en eso, casi cuatro siglos después, tenemos presente a Moliére.