Uno de los elementos más importantes en un montaje teatral, junto a la escenografía, al vestuario y al atrezzo es la iluminación.

La luz en escena puede crear ambientes y ser vehículo de transmisión de la temática o intenciones que el director o directora quiere darle al texto.

El diseño de iluminación recae hoy en día sobre la figura del encargado o encargada de Luminotecnia, que crea el conjunto de luces que iluminan y dan ambiente a la obra. Otra figura importante sería la del Eléctrico ,que es quien maneja las luces o focos que se utilizan durante la función en sí.(Los nombres de las personas encargadas de estas tareas aparecerán dentro del Programa de mano en la parte de lo que se denomina Equipo técnico).

Se puede hablar de dos tipos de iluminación, una general que conseguiría la cantidad e intensidad de luz necesarias para iluminar toda la escena y una particular o específica que acotaría determinados ambientes dentro de la escena o resaltaría a un actor o actriz en un momento determinado, o a un elemento del escenario, separándolo del resto.

Dentro del montaje, la luz puede cumplir diversas funciones:

  • Por un lado la de visibilidad selectiva, es decir, muestra en el escenario lo que el director o directora desea, llevándonos de una escena a otra.
  • Otra sería lo que se denomina “Ilusión de la naturaleza”: nos da la hora del día, la estación del año, el clima…
  • Y por último puede crear efectos psicológicos y emocionales, es decir con la luz se pueden conseguir estados de ánimo, sensaciones…

También podemos hablar de luz según la dirección que tome el haz. Las más usadas son la luz frontal, lateral y cenital. En la frontal prima la iluminación de frente, en la lateral, como su nombre indica, se iluminan los lados y en la cenital la iluminación se produce desde arriba hacia abajo. También se usa el contraluz cuando al objeto o actores se les ilumina desde atrás y la luz nadiral, que se proyecta de abajo hacia arriba.

Historia de la iluminación

Antes de ser proyectada, la luz que había en el escenario (fuego, normalmente) sólo servía para alumbrar la escena, es decir, para que la representación pudiese ser vista por los espectadores. En el S. XVIII ya se usaban velas, que se colocaban delante del escenario (las conocidas como candilejas). A principios del siglo XIX aparece en los teatros la luz de gas, que consigue el primer efecto lumínico, es decir, era posible modificar su intensidad , dando más o menos llama.

Con el paso del tiempo se va cerrando con vidrios de colores para dar determinadas ambientaciones, pero aún era peligroso por el riesgo de incendio que suponía, ya que en esa época la mayoría de los decorados se seguían construyendo en madera y cartón. Poco después saldría lo que podemos llamar el primer “reflector” , la cal, que se calentaba hasta llegar a las incandescencia y así provocaba una proyección de la luz. Y por último el arco eléctrico y la lámpara incandescente (Edison). Hoy en día está muy extendido el uso de la tecnología dentro de la luminotecnia, así como de las luces led.

Un mundo apasionante el de la iluminación escénica, al que conviene tener muy en cuenta a la hora de elaborar un montaje.